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Hay plástico en tus arterias. Y el corazón lo está sintiendo

Foto del escritor: Álvaro Martínez
Álvaro Martínez
22 ago
3 min de lectura

Suena a titular alarmista, pero es una de las líneas de investigación más serias —y más incómodas— de la cardiología actual. Durante años asumimos que los microplásticos eran un problema del océano y de las tortugas. Hoy sabemos que también son un problema nuestro, y que llegan hasta donde menos quisiéramos: la pared de nuestras arterias.

Lo que encontraron

En 2024, un estudio publicado en el New England Journal of Medicine hizo algo que hasta entonces nadie había demostrado en humanos con esta claridad. Investigadores analizaron las placas de ateroma extraídas de pacientes operados de la carótida y buscaron partículas de plástico dentro de ese tejido. Las encontraron en más de la mitad de los pacientes: polietileno y PVC incrustados en la placa que estrecha la arteria.


Lo verdaderamente relevante vino después. A lo largo de casi tres años de seguimiento, los pacientes en cuyas placas se detectaron microplásticos tuvieron un riesgo notablemente mayor de sufrir un infarto, un evento cerebrovascular o de morir, comparados con aquellos en quienes no se detectaron. No fue una foto: fue una película con desenlace.


Ese hallazgo abrió una pregunta que en 2026 ya tiene varias respuestas parciales. Revisiones recientes en Nature Reviews Cardiology y en Cardiovascular Toxicology recopilan la evidencia sobre cómo estas partículas dañarían al sistema cardiovascular. El mecanismo propuesto es coherente y preocupante: los microplásticos y nanoplásticos son capaces de atravesar las barreras del cuerpo, circular por la sangre y acumularse en el tejido cardiovascular, donde promueven estrés oxidativo, inflamación, disfunción del endotelio (la capa que recubre por dentro los vasos) y alteraciones en la coagulación. Es prácticamente el guion completo de cómo se forma, crece y se rompe una placa aterosclerótica.


Qué NO significa esto

Aquí conviene bajar el volumen. Que se detecten microplásticos junto a un mayor riesgo no prueba, todavía, que sean la causa de ese riesgo. La asociación es sólida y biológicamente plausible, pero la ciencia aún está estableciendo la relación causa-efecto. Nadie debería vivir con miedo ni cambiar su vida a partir de un solo dato.


Lo que sí significa es que la exposición al plástico deja de ser un tema exclusivamente ambiental para convertirse en una posible variable de nuestra salud cardiaca. Y como toda variable, vale la pena entenderla.


Qué sí puedes hacer hoy

La buena noticia es que reducir la exposición es sencillo y no cuesta nada extraordinario:

  • Evita calentar comida en recipientes de plástico. El calor es el gran liberador de partículas; prefiere vidrio o cerámica en el microondas.

  • Reduce el agua embotellada cuando puedas confiar en tu fuente de agua filtrada. Las botellas de plástico son una vía de ingesta constante.

  • Ventila tus espacios. Buena parte de los microplásticos que respiramos vienen del polvo doméstico y los textiles sintéticos.

  • Cuida lo de siempre. Nada de esto sustituye a lo que ya sabemos que salva vidas: no fumar, controlar la presión y el colesterol, moverte y dormir bien.


Porque al final, el mensaje de fondo es esperanzador: tu corazón responde a lo que haces de forma consistente. Los microplásticos son un factor nuevo sobre la mesa, pero los pilares de la prevención siguen siendo los mismos, y siguen estando en tus manos.


Si quieres cuidar tu corazón con evidencia, no con miedo

Entender tu riesgo real —el clásico y el emergente— empieza con una valoración cardiológica seria y personalizada.

Dr. José Luis Romero Ibarra Cardiólogo Intervencionista

📍 Clínica Vitruvius — Hospital Ángeles Centro-Sur, Querétaro 📞 442 886 9937 🌐 vitruvius.mx

Agenda tu consulta y toma decisiones informadas sobre la salud que más importa.


Referencias

  1. Marfella R, et al. Microplastics and Nanoplastics in Atheromas and Cardiovascular Events. New England Journal of Medicine. 2024;390:900-910.

  2. Aimo A, Panichella G, Tommasi E, et al. The effects of microplastics and nanoplastics on cardiovascular disease: mechanisms and perspectives. Nature Reviews Cardiology. 2026.

  3. Polimeni A, Castiello DS, Quarta R, et al. Microplastics and Nanoplastics in Cardiovascular Disease: An Emerging Cardiovascular Risk Factor. Cardiovascular Toxicology. 2026;26(4).

 
 
 

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